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ESPIRITUALIDAD Y COMUNICACIÓN

BREVE HISTORIA DEL CLUB UNIÓN DE TACNA

LUIS CAVAGNARO ORELLANA

BREVE HISTORIA DEL CLUB UNIÓN DE TACNA

TOMO I (1852-1954)

Investigación realizada por encargo de la Junta Directiva del Club Unión de Tacna que Preside el Señor Rubén Chiarella Lombardi en diciembre de 2010.

PRÓLOGO

El Dr. Luis Cavagnaro Orellana, ha tenido la gentileza de pedirme que escriba el prólogo del presente libro que está dedicado a rescatar la historia de nuestro querido y emblemático Club Unión.

Para sus paisanos, más o menos de su edad, el Dr. Luis Cavagnaro es un referente de la tacneñidad, con una vida dedicada al estudio de la historia signada, que duda cabe, por su amor a esta indimable tierra.

Sin embargo también debemos confesar, en un tono cariñoso y más íntimo, que siempre lo hemos conocido con el sobrenombre de "Loco" y quizás este curioso apelativo no esté tan lejos de la realidad, pues creo que algo de eso hay que ser para pedirle a un chacarero como yo (que está mucho más loco), que escriba unas palabras en una obra tan importante y de tanta trascendencia para las nuevas generaciones.

Agradezco infinitamente  Lucho Cavagnaro por aceptar inmediatamente el pedido de la directiva del Club Unión, que me honro en presidir, para realizar un estudio sobre nuestro Club.

También por haber hecho referencia a los libros que por casi 100 años estuvieron bajo la custodia de le Benemérita Sociedad de Artesanos y Auxilios Mutuos "El Porvenir" y que regresaron a su casa original, de donde fueron arrancados por el invasor extranjero, gracias a la voluntad de esta institución patriótica.

Creemos que con estos libros recuperados y sobre todo con esta obra histórica, el Club Unión Tacna, por fin podrá contar su verdadera historia y avanzar con bases sólidas que respalden su importancia y que permitan seguir en el camino con pasos firmes, dejando de lado la incertidumbre que, por años, provocó que algunas veces sigamos un rumbo sin brújula.

Hace poco nuestro amigo y conocido José Giglio Varas, miembro activo de la Sociedad de Artesanos, hizo posible la intrega de un libro que resguardaba, como herencia de su abuelo, lo que consideramos un milagro, un gran regalo del destino, hoy, con la obra de Lucho Cavagnaro, nuestra felicidad se completa, porque este libro nos permitirá no solo profundizar en la historia de nuestro viejo Club, sino también quererlo mucho y cuidarlo mucho más, preservando su esencia patriótica, como se merece.

Muchas gracias Dr. Cavagnaro, es un alto honor.

Tacna, enero de 2011 (Año Bicentenario del Primer Grito de Libertad dado en Tacna por el Prócer Don Francisco Antonio de Zela y Arizaga).

Rubén Chiqui Chiarella Lombardi.

Luis Cavagnaro Orellana - Wikipedia, la enciclopedia libre

Ricerca sulla presenza Italiana in Perù di Luis Cavagnaro Orellana ... 

Imágenes de LUIS CAVAGNARO ORELLANA

 

Fredy Gambetta

RUMOR DEL CAPLINA

LOS LIBROS QUE VOLVIERON DESPUÉS DE 99 AÑOS

Durante el cautiverio de Tacna, en poder de Chile (1880-1929) hubo épocas blandas y duras. La primera etapa dura fue aquella que empieza en 1900 y culmina en 1911. En esos años, para chilenizar Tacna y Arica, los ocupantes clausuraron las escuelas y las iglesias peruanas, expulsando a maestros y sacerdotes, empastelaron las imprentas de los diarios LA VOZ DEL SUR y EL TACORA, ocuparon el templo masónico y arremetieron contra el primer club de los tacneños, el CLUB UNIÓN, centro de reunión y de resistencia.
El 15 de julio de 1911 circuló por la ciudad un panfleto llamando a los chilenos a un �meeting� en la plaza Colón, que así llamaban a la plaza de armas. El panfleto dice, en el encabezamiento: �PUEBLO CHILENO. PIDAMOS LA INCORPORACIÓN DEFINITIVA DE TACNA Y ARICA�. En el primer párrafo se lee: �Cansados ya por tan enojosa y añeja cuestión, acordamos todos los chilenos aquí residentes y que nos encontramos de avanzada en este territorio que tanta sangre y sacrificio costó a nuestros padres y hermanos, solicitar en el meeting que, de una vez por todas, nuestro gobierno, sin contemplaciones de ninguna especie, proceda a la chilenización definitiva de los territorios de Tacna y Arica, incorporándolos de hecho a la república�.
En el mitin, que se realizó el 18 de julio, el orador principal fue el abogado Salvador Allende Castro, padre del futuro presidente de Chile, Salvador Allende Gossens. Los chilenos que vivían en Tacna fueron reforzados por grupos de hombres que fueron traídos de Arica en el ferrocarril y que, al terminar el mitin y después de haberse embarcado, aduciendo un desperfecto en la locomotora, regresaron a la ciudad para cometer una serie de bárbaros desmanes.
El objetivo de la turba, azuzada por los oradores, en aquella reunión pública, fue dirigirse a empastelar las imprentas de los diarios peruanos a la voz de �¡No queremos más panfletos, ni Freyres ni Barretos�. Hacían alusión a los señores Freyre, propietarios de EL TACORA, y a los hermanos Federico y José María, de LA VOZ DEL SUR.
Tanta fue la ira de los manifestantes que, sin control de la policía chilena, que no veía y oía nada, procedieron a saquear, destrozar e incendiar el CLUB UNIÓN, hermoso edificio, típica construcción romántica del siglo XIX, ubicado en el solar que hoy ocupa en la céntrica calle San Martín.
El historiador Raúl Palacios Rodríguez, en la primera edición de su libro LA CHILENIZACIÓN DE TACNA Y ARICA � 1883-1929, con prólogo de Jorge Basadre, publicado por la Colección Perú Historia, en la Editorial Arica, en 1974 (páginas 122-123), que conservo dedicado por su autor, en mi biblioteca, cita testimonios de caballeros extranjeros que vieron aquel bárbaro acto: �Nada, absolutamente nada, dejaron por destruir. Los billares fueron destrozados a golpes de combo, las mesas de mármol molidas materialmente a martillazos, los grandes espejos del ’hall’ y del salón de baile arrojados al suelo y hechos trizas, los muebles tapizados cortados a corvo y los de madera convertidos en palos de leña. Rompieron con fierros los relojes de colgar, los magníficos lavatorios que acababan de llegar de Inglaterra, las lámparas, los cuadros, los estantes, los escritorios, las mesas de rocambor, los escusados y hasta el aparato telefónico... un gran retrato al óleo del sabio Vigil -verdadera obra de arte que adornaba la biblioteca� fue sacado del lujoso marco en que estaba encerrado y cortado en largas tiras, que colgaron los asaltantes como banderolas de mofa en una de las ventanas que dan a la calle.
En el salón del segundo piso arrancaron las teclas del piano de cola que había en el proscenio de la orquesta y rompieron con hacha la pianola y los muebles que adornaban ese hermoso ambiente.
Los libros de la biblioteca, las poncheras y servicios de plata y níquel fueron robados; y, por último, antes de abandonar el edificio, que había sido iluminado ’a giorno’ por los asaltantes -tan seguros estaban de no ser molestados por la policía- sentáronse en el ’hall’ y descorchando las botellas de champaña que habían robado, bebieron a la salud del intendente Máximo Lira y del jefe de la policía coronel Barahona, que tan bien se portaba con ellos, no molestándolos en lo menor�.
Un ministro chileno, en visita, de apellido Cisternas Peña, al abrir un sumario luego de visitar el Club Unión, destrozado, exclamó: �¡Qué horror! Esta es una barbaridad sin precedentes�. Un abogado chileno que pasó por delante del mismo local, y al mirar al interior por las ventanas destrozadas, dijo en voz alta: �¡Esto es espantoso; cada vez que paso por aquí se me cae la cara de vergüenza!� (pág. 123. ob.cit.)
Los señores tacneños, a pesar de tan grandísima ofensa, siguieron reuniéndose entre las ruinas hasta que el general chileno Vicente del Solar, con prepotencia, notificó al administrador para cerrar definitivamente las puertas del CLUB UNIÓN, que había sido uno de los más bellos de la República y el orgullo de la sociedad tacneña.
Siempre hay gente noble que se preocupa por salvar lo que puede después de un atentado. Los sacerdotes peruanos, antes de abandonar la ciudad, expulsados, llevaron a hurtadillas muchos libros en los que se registraba el bautizo de los niños tacneños para que algún día, de convocarse al plebiscito, pactado en el Tratado de Ancón, de 1883, que Chile incumplía, se pudiera probar el origen de los futuros votantes.
En el caso del CLUB UNIÓN no se podían restaurar los valiosos muebles, los espejos dorados, los cuadros, la vajilla de porcelana. Sin embargo, la turba ignorante dejó por los suelos los libros de la biblioteca destrozada. Esos libros manos peruanas, anónimas, los recogieron y trasladaron, como pudieron, al local de la Sociedad de Artesanos. 
Aquellos libros, salvados de la barbarie, del fuego, del agua, que fueron lanzados por las ventanas del CLUB UNIÓN, aquella noche �de los cuchillos largos�, permanecieron en los estantes de la Sociedad de Artesanos y Auxilios Mutuos EL PORVENIR durante casi un siglo.
Los niños de Tacna que visitábamos la Sociedad, que después ha devenido en Benemérita, veíamos los altos estantes de madera y las filas de libros sin sospechar cuál había sido el origen de algunos de ellos y por qué allí estaban.
En realidad, los libros que se salvaron del saqueo e incendio del Club Unión eran 213. La biblioteca de la Benemérita Sociedad de Artesanos la conforman 1084 tomos, de los que 683 están escritos en nuestro idioma; 184 en francés; 128 en latín; 87 en inglés; 1 en alemán y 1 en griego. Tal variedad nos da una idea de la cultura de los socios de antaño que adquirían libros en idiomas que, sin duda, dominaban.
Volviendo a los libros que fueron del Club Unión, dejo testimonio que fue en la presente gestión, que preside mi ex condiscípulo Rubén Chiarella Lombardi, que solicitaron a la directiva de la Benemérita Sociedad la entrega de los tomos que les pertenecieron a sus socios otrora.
La directiva de los artesanos toma nota de la solicitud, la somete a consideración de los socios y, como buenos tacneños, deciden que, en efecto, los libros deben retornar al Club Unión, que es el legítimo propietario.
La tarea de ubicar los libros que pertenecieron al Club Unión la encomendaron al Coronel EP, en situación de retiro, socio de la institución, Carlos Romero Bartesaghi, quien dedicó un mes, trabajando de nueve de la mañana a seis de la tarde, a inventariar los tomos y ficharlos.
Finalmente, los libros, debidamente clasificados, fueron entregados al Club Unión, en una ceremonia en la que estuvieron presentes los directivos de ambas instituciones, socios e invitados que nos emocionamos pues se trataba del retorno, a su casa, de los libros que habían estado en custodia noventainueve años en la primera sociedad patriótica de la región Tacna.
Me cabe el orgullo de ser ex condiscípulo de Carlos Romero Bartesaghi, compañero de promoción en la Gran Unidad Escolar Coronel Bolognesi.
Carlos Romero fue siempre un alumno brillante que destacaba por su dedicación al estudio y sus buenos modales y valores adquiridos en su hogar. Apenas salió del colegio ingresó a la Escuela Militar de Chorrillos. Egresado de ésta, su primer destino fue el Batallón de Infantería �Concepción� Nº 45. El clásico �45�, que los tacneños recordamos como novedad pues antes solamente en Tacna había un regimiento de caballería: el Húsares Nro. 1, primero, que el General Manuel A. Odría lo trasladó a Lima, para servir como regimiento escolta del Presidente, y después el Regimiento Húsares de Junín Nro. 3, General José de San Martín.
Mi amigo, Carlos Romero, sirvió nueve años en su alma máter la Escuela Militar de Chorrillos. Ingresó a ella con el grado de Teniente y se retiró como Mayor. Todo un récord en su institución castrense. En ese lapso de tiempo contribuyó a formar nada menos que a 17 promociones que hoy lo recuerdan por todo el Perú.
Más adelante, sirvió en la Zona de Emergencia, en la guerra contra subversiva, durante cuatro años. Fue jefe del Batallón �Los Cabitos�; después jefe de Operaciones en la Sexta Región Militar y Oficial de Operaciones en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Concluyó su brillante carrera militar, que pudo haber llegado más lejos, pero ya se sabe cómo eran aquellos tiempos donde los hombres honestos tenían un techo. Su último destino fue la presidencia del Consejo de Guerra Permanente de la Sexta Zona Judicial del Ejército, con sede en Bagua.
Como deportista, el coronel Carlos Romero Bartesaghi fue durante cuatro años Campeón Nacional de Pistola Olímpica, calibre 22, a 50 metros, integrando el famoso �Cuadro Azul�. A base de esa su destreza fue designado entrenador del equipo de tiro de la Escuela Militar de Chorrillos. O sea, mucho cuidado con él que donde pone el ojo pone la bala, todavía, según me ha confesado.
En el mes de enero de 1998, este buen militar tacneño se retiró con honores de las filas del ejército para dedicarse a trabajar en la primera etapa de Camisea, con la firma Schell, y después en el proyecto Antamina. Pero más que aquellos trabajos, del buen sueldo que percibía, pudo su amor por el terruño. Carlos Romero, me consta, es un querendón de su ciudad. Ha podido quedarse en Lima o vivir en el extranjero, donde residen sus hijos. Pero no.
El recuerdo de su tierra le tocó el corazón y decidió dejar todo para vivir entre el Arunta y el Intiorko. Mas, como es hombre de acción, sirve a su tierra en diversas instituciones y, gracias a su trabajo, serio, persistente y responsable, los libros, que se salvaron de la barbarie, hoy lucen como nuevos en el Club Unión. A tal señor, tal honor.

http://correoperu.pe/correo/ciudad.php?txtEdi_id=6 

JUNTA DIRECTIVA 2011 - 2012

MBA. Ing. Víctor Hugo Rondinel Cornejo- Presidente

Ing. Rafael Jesús Barrios Manzur- Vicepresidente

Guido Díaz Núñez- Secretario

Dr. Carlos Loayza Lupaca- Pro Secretario

Mg. Ec. Mauro Javier Hurtado Mejía- Tesorero

Jaime Alfredo Muñoz Najar Barrionuevo- Pro Tesorero

Lic. Antonio Eduardo Del Campo Costelo- Fiscal

Ing. Carlos Adrian Gambetta Quelopana- RRPP y Bibliotecario

Lic. Miguel Angel Delgado Melo- Vocal de actividades sociales

Enf. Luz Marina Pilco Copaja- Vocal de actividades culturales

Jorge Ysaac Molina Roa- Vocal de actividades recreativas

Junta Calificadora

Dr. Luis Reinero Vargas Beltrán, Jorge Moarry Hoss, Carlo De Ferrary Noziglia, Ing. Manuel Antonio Biondi Cosio, Ing. Jorge Rafael Espada Sánchez.

Junta Revisora de Cuentas
CPC. Asdrúbal Carlos Gutiérrez Rodríguez, Ing. Víctor Adolfo Gonzales Palma y Eco. Oscar Ernesto Ayala Quelopana.

1 comentario

madeleine -

gracias por la informacion