Facebook Twitter Google +1     Admin

ESPIRITUALIDAD Y COMUNICACIÓN



EyC desarrolla su ministerio a través del Centro de Recursos Espirituales y Culturales para una Educación Renovadora "Sergio Armando Zegarra Macedo", sito en Agrupamiento 28 de Agosto (200 Casas) F-102. Tacna - Perú. Cel. Bitel 925599811. Tlf. 052607385. Atención de lunes a viernes, de 8.00 a.m. a 5.00 p.m.

Temas

Archivos

Enlaces


PRESENTACION DE LIBROS DE HISTORIADORES BOLIVIANOS EN TACNA

INVITACION

Asociación Cívico – Militar Tres Pasos al Frente de La Paz - Bolivia y la Honorable Municipal del Distrito de Alto de la Alianza

Se complacen en invitar a usted a la Presentación de los Libros “Paceños en la Guerra del Pacifico” y “La Cuota de Sangre Boliviana”, que  se realizará  en el Auditorio del Centro Cultural “Francisco de Paula Gonzales Vigil” sito en la intersección de las avenidas Jorge Basadre y Gustavo Pinto.

Se efectuará el día jueves 01 de diciembre del año en curso, a partir de las 17 horas.

Tacna, noviembre del 2011.

IMPORTANTE INVESTIGACIÓN

Estos libros son producto de años de investigación de académicos de número de la Academia Boliviana de Historia Militar y de la Productora Siglo y Cuarto, como son el Gral. Tomas Peña y Lillo y el señor Pablo Michel, respectivamente.

Es de gran interés, para nosotros que a través de la realización de estas presentaciones,  se aclaren muchos de los conceptos que surgieron después de la Guerra del Pacifico, para reafirmar la hermandad entre los pueblos del Perú y Bolivia, que estuvieron siempre unidos no solo por la cercanía, sino también con fuertes lazos de sangre, Tacna y La Paz.

Patricia Ximena Loza Alcoreza

VICEPRESIDENTE DE LA ASOCIACION

CIVICO  - MILITAR TRES PASOS AL FRENTE

La Paz - Bolivia

Comparte Dante Palacios Velarde dapvelarde@hotmail.com

*********************************

La Generación del ochenta

El historiador muestra con gran detalle la participación determinante de los paceños en la Guerra del Pacífico. Formaron parte del Batallón Murillo, organizaron veladas de apoyo y atendieron a los heridos.

Pablo Michel Romero*

Sin duda alguna, la Guerra del Pacífico marcó el nuevo imaginario del hombre boliviano, a partir de las dos últimas décadas del siglo XIX hasta nuestros días. Desde entonces, el boliviano se daba cuenta de que era un hombre que se acercaba al siglo XX, pero que vivía en un país del siglo XVIII.

Bolivia era un país sin vinculación: no tenía ferrocarriles y sus ciudades no contaban con alumbrado a gas, factores que lo hacían uno de los países más atrasados del continente americano.

Como contraste a esa realidad, Bolivia vivía una época de gran influencia en las artes. El “afrancesamiento” de fines del siglo XIX trajo consigo las nuevas vanguardias de la pintura, la arquitectura, la moda y la música.

El motivo del presente artículo no es el de hacer un “mea culpa” sobre lo mal preparados que estuvimos o lo injusta que fue esa invasión, que comenzó el 14 de febrero de 1879, sino el de involucrarnos mediante la correspondencia epistolar y las notas de prensa de la época con algunos de los protagonistas; esa generación paceña de hombres y mujeres a los que les tocó en “suerte” vivir en esos días tan dolorosos, quienes experimentaron sentimientos tan contradictorios como el valor y la cobardía, el exitismo y el pesimismo, el honor y la deshonra, el amor y la traición a la patria… Claro, esta generación brilló con todas sus luces, pero también fue afectada por sombras; y quedó marcada con la responsabilidad de haber visto perder nuestro único territorio para salir al océano Pacífico (y estoy seguro de que sólo unos cuantos se dieron cuenta, en esos días, de la magnitud de la pérdida).

Con estas notas de prensa de la época y la presentación de cartas de contenido personal (la mayoría recopiladas recientemente por mi persona en Tacna), quiero hacer un homenaje a esta generación, a los hombres que acudieron a la guerra, a las damas bolivianas que organizaron conciertos en beneficio de los soldados bolivianos y peruanos heridos y caídos en las distintas batallas de la guerra; a las damas que acudieron al llamado de la Cruz Roja, que recientemente se había formado, a los músicos de la época de la Guerra del Pacífico, que tanto en la ciudad como en el mismo frente de batalla llevaron con orgullo, incluso hasta el sacrificio, la más sublime de las artes… la música. Y, finalmente, a los hombres que antes de morir pensaron en sus familias y cuyas cartas jamás llegaron a destino.

El miércoles 8 de marzo de 1879 se creó en la ciudad de La Paz el Regimiento Murillo, formado por lo más selecto de la juventud paceña (unos 300 efectivos). Fueron designados jefes: Juan Saravia, Antonio Quijarro, Clodomiro Montes y José M. Taimes; y jefe honorario el doctor Venancio Burgoa.

En los diarios de la época figura como Regimiento Murillo, pero es correcto decir Batallón Murillo, que formó parte de la Legión Boliviana.

Existen relatos personales sobre la salida del Batallón Murillo, el jueves 17 de abril.

“Hoy despedí a mi hermano y nunca me había sentido tan orgullosa... que bien lucía en su uniforme, jamás hubiera imaginado que toda la ciudad acompañe a sus hijos hasta Viacha.

La banda tocaba el himno a La Paz y la gente lloraba, arrojaba flores y vitoreaba a los soldados”, del diario personal de Lourdez Arduz.

Al frente del Murillo estarían jefes y oficiales como el coronel Clodomiro Montes, que iría acompañado por su hijo Ismael Montes, de 18 años, quien sería presidente de la República 25 años después.

Una vez que concluyó la participación oficial de Bolivia en la contienda; en la ciudad de La Paz y en el interior del país se realizaron numerosas actividades con el objeto de recaudar fondos para amainar, de alguna manera, los estragos de la guerra.

Los conciertos musicales y veladas literarias fueron excelentes actividades para recaudar dinero. En las horas previas a estos espectáculos se realizaban remates de las localidades.

Hay que mencionar que se tiene evidencia reciente de que esos conciertos y veladas literarias ya se desarrollaron desde abril de 1879. En su diario, una muchachita paceña, que años más tarde se casó con un militar francés que estuvo en Bolivia a fines del siglo XIX; hizo un relato de lo que fue testigo:

“Mi madre recibió el encargo de organizar la parte musical de la velada de beneficencia de la próxima semana, es muy difícil cuando no hay músicos en La Paz, pues todos están en la guerra”.

Lo más seguro es que en esas veladas se contaba con pocos instrumentistas o, caso contrario, se las organizaba con “Música de Cámara” (pocos instrumentistas o cantantes acompañados sólo por un pianista; en su mayoría mujeres).

Anteriormente me refería a la “conclusión de la participación boliviana”, oficialmente… ¡sí!; pero individualmente… ¡no! Muchos efectivos bolivianos estuvieron luchando contra los chilenos en regimientos y batallones peruanos hasta 1881.

No hay que olvidar al gran héroe peruano Alfonso Ugarte, que se refería a sus soldados como “mis cochabambinos”.

En la Batalla de Miraflores (15 de enero de 1881), después de la derrota del Ejército peruano, se realizó el “repaso” (antigua costumbre araucana que consistía en liquidar a los enemigos que quedaban heridos en el campo de batalla).

El soldado chileno Justo Abel Rosales, en su diario de campaña, durante los días 15 y 16 de enero de 1881, escribió: “Pasamos varios fuertes, en los cuales sólo quedaba el repaso de los soldados. Al cholo que encontrábamos vivo lo mataban sin pérdida de tiempo... Por las partes donde yo pasé, encontré pocos cholos muertos, mezclados con italianos. Nuestros soldados les daban balazos y bayonetazos y después los registraban... El pueblo de Miraflores también fue saqueado, como Chorrillos y Barrancas... Como a las 8 am o menos, había llegado de Lima una locomotora con dos banderas blancas... Gran curiosidad había por conocer el resultado de esta nueva comisión. El pensamiento dominante era entrar a Lima por medio de las armas y no por la paz”. En otra parte, este soldado que estuvo en la Batalla de Miraflores se refiere a que existían soldados e incluso oficiales bolivianos a los cuales dieron muerte.

Al respecto, la carta del teniente boliviano Moisés Flores Calderón, fechada en Lima el martes 4 de enero de 1881, da una magnífica prueba de que oficiales bolivianos combatieron en la campaña de Lima. La misiva se encuentra actualmente en posesión de una familia limeña, como parte de una colección particular referente a la Guerra del Pacífico. Es decir, nunca llegó a su destino y, lo que es más triste, el autor de la presente ya no regresó a Bolivia.

En la carta, Calderón escribe a la esposa de un camarada suyo al que conoció en Tacna. Le dice que fueron parte del Batallón Loa, que compartieron “un gran disfrute por la lectura de los clásicos” y que “pensó en su familia hasta su último aliento... Dios lo tenga en su gloria”. Lamentablemente, en la carta Flores Calderón, quien perteneció al Batallón Loa, no detalla la condición en la que se encontraba durante la campaña en Lima en 1881, ni en qué regimiento peruano participaba y, lo que es más importante, cuáles fueron los motivos que le llevaron a unirse al Ejército peruano y a no regresar con todos los sobrevivientes bolivianos al país, después de la Batalla del Alto de la Alianza, cuando el Ejército boliviano fue destruido. La citada carta la copié en noviembre de 2004 y recién pude fotografiarla en septiembre de 2007.

La Cruz Roja había sido organizada por el doctor Bailón Mercado y el llamado que se hizo a médicos y damas voluntarias tuvo una gran respuesta.

Hay que mencionar a los religiosos y religiosas que, sin importar su país de procedencia, cumplieron la valiosa labor de sanidad en la contienda.

En el recuadro superior de la anterior página de este artículo, se presenta un hermoso testimonio de la vivencia de un joven médico boliviano que nos da una idea de los acontecimientos posteriores a la Batalla del Alto de la Alianza. Relata su drama por tratar de curar a los heridos “para que puedan vengar a nuestros muertos” y su satisfacción “de poder ayudar en esta guerra”.

En una edición de 1880, el periódico El Comercio honra a Ronald Cisneros, Carlo Hokr y Honorio Valle, tres maestros músicos de la Catedral que murieron al frente de la banda de música en la batalla.

Lo más sorprendente es que en Valparaíso, Chile, se encontró datos de uno de los tres mencionados, de Honorio Valle: violinista y clarinetista, nacido en Valparaíso, según su acta de bautismo del 6 de mayo de 1860, 19 años antes de estallar la Guerra del Pacífico.

En una de sus giras musicales y estando en La Paz, se enamoró de una dama cochabambina, profesora de música en el Colegio de Educanda y excelente pianista. Al conocerse la invasión chilena a Antofagasta, Valle sufrió represalias por parte de los habitantes de La Paz. Incluso se le acusó de ser “espía chileno”.

Lo cierto es que los únicos que le defendieron fueron sus colegas: los músicos de la Catedral. La mayoría de ellos acudió al llamado de la patria con doble función: la de músico y soldado.

Ahora se sabe que Honorio Valle murió el 26 de mayo de 1880, en la Batalla del Alto de la Alianza, pero no en las filas de la banda de Los Colorados, sino en las de la banda del Batallón 2º, “Amarillos”, debido a que este grupo ya no contaba con clarinetista. Entonces, el joven chileno que fue parte de las tropas bolivianas habría muerto mucho antes de que hicieran su gloriosa entrada Los Colorados de Bolivia, puesto que el Batallón 2º había sido masacrado antes.

Dato importante: Hasta hoy se tiene la idea gráfica de que los músicos de las bandas militares de la Guerra del Pacífico vestían con los colores de sus respectivos regimientos. Error. Todos los músicos vistieron el uniforme de oficial, es decir azul marino.

El óbito de Enrique Pinedo nos da una idea clara de lo difícil que fueron las comunicaciones durante la Guerra del Pacífico, y lo complicado de elaborar listas de muertos, heridos y desaparecidos. Anuncia que el joven paceño Pinedo murió en la Batalla del Alto de la Alianza, el 26 de mayo de 1880; pero la noticia se la difunde, como aviso necrológico, en febrero de 1881; lo que significó que por siete a ocho meses no se tuvo información de su paradero.

En la última página de este artículo, se presenta el valioso testimonio del coronel Roberto Achá, perteneciente al Batallón Murillo. La carta de congratulación que escribió el coronel a su esposa, nunca llegó a su destinataria, pues la misiva se encuentra en la actualidad en poder de una familia de la ciudad de Tacna. Hace poco tuve el privilegio de fotografiarla y mi recomendación es que se organice una comisión que haga posible el deseo del coronel Achá: la llegada de su carta a Bolivia.

En el periódico La Reforma, de noviembre de 1880, se encuentra el aviso necrológico de la muerte del coronel Roberto Achá, fallecido en la Batalla del Alto de la Alianza.

En la lista de los jefes y oficiales que fueron de La Paz a Tacna no figura Achá, pero está registrado con los jefes que salieron de Cochabamba. Es desconocido el porqué fue parte del Batallón Murillo en el día de la Batalla del Alto de la Alianza y apasionante el desafío de buscar más información de los hechos ocurridos durante la presencia del Ejército boliviano en Tacna. Los diarios y cartas de los hombres que estuvieron en el frente y las notas de prensa son un valiosísimo aporte para despejar muchas de estas incógnitas.

Cada hombre tiene un destino tan diferente del resto… Sin embargo, los destinos de estos hombres… de esta generación, estuvieron marcados por la guerra y la injusticia, sus vidas quedaron truncas en el campo de batalla. Murieron porque la Patria los necesitó, murieron por sus regiones, por sus familias, murieron por su honor de hombres comprometidos con su país.

¿Acaso existe una mejor forma de morir?

* Historiador de la
Academia de Historia Militar

La frase • “El Regimiento Murillo no tenía banda, marchaba cantando el himno paceño, que era cantado por el pueblo”, diario personal [17 de abril de 1879].

La frase • “La gente dio vítores y otros lloraban; dieron alimentos y dinero a los miles de soldados que salían a Tacna”. Diario personal, La Paz [17 de julio de 1879].

La frase • “No sé si esta carta llegue... Espero verlos pronto”, escribió un médico boliviano durante la campaña en Tacna [Tacna, viernes 28 de mayo de 1880].

La frase • “ Restablécense las relaciones de paz y amistad entre las repúblicas de Chile y Bolivia”, señala el primer artículo del Tratado de 1904.

Queridos padres:

Carta de un joven médico

Que la bendición de Dios esté con ustedes, los llevo siempre en mis oraciones.
No sé si esta carta llegue, después de la llegada de los chilenos a la ciudad todo está muy confuso. Anoche murieron once soldados de La Paz, de Los Colorados y los coraceros, siete del Vanguardia de Cochabamba y algunos más de Tarija, ya no quedan medicinas ni vendas.

El general Juan José Pérez se encuentra muy mal, no creo que sobreviva. Anoche se lo llevaron y desconozco dónde, pero aún no comuniquen esta tragedia a su familia.

Creo que todo está perdido. Nuestros soldados se dispersaron por todas partes. Lo que he vivido en estos últimos días ha sido para mí terrible.

A veces las fuerzas me abandonan, pero cuando veo más jóvenes heridos trato de curarlos para que puedan vengar a nuestros muertos. Dios me perdone, pero desearía no ser médico y luchar contra nuestros enemigos. El hermano Antonio de los franciscanos nos contó que después de la batalla, ellos mataron a todos los heridos que quedaron.

Perdónenme por contarles todas estas cosas, pero no sé a quién más hablar de esto.

Tú, padre, fuiste soldado y sabes de qué hablo. Pero también me siento contento de poder ayudar en esta guerra.

Padre, dile a mi madre que rece mucho por nuestros soldados, a muchos les espera un largo camino para estar con sus familias.

Espero verlos pronto.

Su hijo

Humberto

Ciudad de Tacna, viernes 28 de mayo de 1880.
El texto es igual al original

LOS PERSONAJES

HILARIÓN DAZA
Presidente de Bolivia

Nació en Sucre en 1840. Puso el impuesto de los 10 centavos al salitre exportado, detonante de la Guerra del Pacífico. Luego de la Retirada de Camarones, Daza fue destituido de la jefatura de la guerra. Dejó el mando del país. Vivió 14 años en París exiliado. Cuando volvió, fue asesinado el 27 de febrero de 1894.

Eduardo Abaroa
Héroe del Pacífico

Nació en San Pedro de Atacama en 1838 y murió el 23 de marzo de 1879 en Calama. Contador de profesión, casado y padre de cinco hijos, tres niñas y dos varones, defendió el suelo patrio en la Guerra del Pacífico. “Rendirme yo que se rinda su abuela c...”, fue la frase que dijo antes de que el enemigo le dispare.

Las secuelas del Alto de la Alianza

CONDOLENCIAS
Las damas de la sociedad paceña, a nombre de las mujeres bolivianas, lamentan con profundo pesar y sentimiento la muerte tan heroica del Contra-Almirante del Perú Miguel Grau, cerca de la bahía de Mejillones. Y expresan su solidaridad a la señora Dolores Cavero Vda. de Grau, enalteciendo las virtudes de su finado esposo, el héroe del “Huáscar”, don Miguel Grau.

22 de octubre de 1879

Periódico La Reforma Año 1881

CONDOLENCIAS
La noche del 28 del corriente, tendrá lugar en el Teatro un gran concierto músico a beneficio de los prisioneros peruanos, en el que tomarán parte las señoras, señoritas y caballeros más afamados de nuestra sociedad.

Las localidades se rematarán en el salón del Concejo, por la comisión municipal, el lunes 25 a la 1 p.m.
Se interesa a la concurrencia del público para alcanzar el mejor resultado posible, anunciándose que existen muchos interesados en dichas localidades.

La Paz, julio 21 de 1.881

El secretario de la Municipalidad
El texto es exactamente igual al original
Recopilado de una colección particular

Periódico: La Reforma.
Febrero 1881

Óbito

Tenemos el sentimiento de anunciar la muerte del joven Enrique Pinedo, uno de los que perteneció como teniente primero al cuerpo de los Colorados que tan heroicamente supo salvar la honra del soldado boliviano en el Alto de la Alianza. La pérdida de un valiente es de justo duelo.

1 de febrero de 1881
Propiedad de la
hemeroteca de la H.A.M.

Periódico: La Patria.
Año 1880

HOSPITAL DE SANGRE

Pide a las señoras y señoritas caritativas de la ciudad ayudarnos con la atención de los heridos que llegan de la Guerra.

La Ciudad las necesita

Calle Ayacucho Nº 16

El texto es exactamente igual al original
Las expresiones de dolor y luto del pueblo

Carta de un coronel boliviano

Querida esposa:
Hoy es el día de su santo, y le mando desde el Perú mis parabienes y espero poder verle pronto, aquí los días son muy largos, ahora hace frío pero eso no nos desanima para ganar la guerra. Ha habido cambios de varios de nuestros jefes y creo que nuestra situación es mejor, creo que en poco tiempo estaremos nuevamente en un combate. Le prometo cuidarme y estar junto a usted nuevamente.

Dígame cómo se encuentra nuestra comadre?, su hijo sirve conmigo y lo cuido mucho, anoche justamente le hablaba de su padre y de lo orgulloso que debería sentirse por su padre que dio la vida por la Patria.

Ayude a nuestra comadre en todo lo que pueda.
Le mando nuevamente un gran saludo por su cumpleaños y rece para que todos estemos nuevamente juntos.

Su esposo
Roberto Achá

Este texto es sólo parte de la carta original

El Comercio.
Año 1880

El propietario de la tienda de Instrumentos y partituras Musicales “NONIT”

Dn. Felicciano Nonit
Honra a los músicos: Dn. Rafael Cisneros, Dn.Carlo Hokr, Joven Honorio Valle, los cuales siendo maestros de la Catedral acudieron a la Batalla de Tacna, muriendo al frente de la banda de música de los “Colorados” que tanto honor dieron a la Patria.

Dios los tenga en su reino

5 de Noviembre de 1880

El texto es exactamente igual al original

Carta de un oficial boliviano

Lima, 4 de enero 1881

Señora Soledad vda. de Calderón:

Primeramente permítame su distinguida persona mandarle mis más profundas muestras de dolor por la irreparable pérdida que usted sufre.

Mi nombre es Moisés Flores Calderón, fui parte del Batallón Loa, actualmente soy teniente y tuve el honor de conocer a su esposo desde que llegamos a Tacna, ambos compartimos un gran disfrute por la lectura de los clásicos, nunca olvidaré que su presencia fue inspiradora para muchos de nosotros.

Permítame decirle que su esposo pensó en su familia hasta su último aliento.

Alma Bendita. Dios lo tenga en su Gloria

Teniente Moisés Flores Calderón

Periódico: LA REFORMA
Año: 1881

† OBITO

Lamentamos anunciar a la sociedad paceña que el Cnl. Roberto Achá, perteneciente al Batallón “Murillo” de esta ciudad, murió heroicamente en la Batalla de Tacna, el día 26 de mayo. El 26 de Noviembre se celebrará una misa en su memoria, en la Catedral.

La pérdida de un valiente es de justo duelo.
El texto es exactamente igual al original

Del tintero

La invasión del 14 de febrero de 1879
Bajo el mando del coronel Emilio Sotomayor, tropas de Chile desembarcaron en Antofagasta del buque blindado Blanco Encalada. Las tropas se apoderaron de las minas de plata de Caracoles y de los depósitos de guano en la península de Mejillones. No se produjo resistencia alguna por la falta absoluta de fuerzas militares en esos lugares. La defensa boliviana se organizó en Calama.

El acuerdo entre Bolivia y Perú
Al conocerse en Bolivia la noticia de la invasión, el presidente Hilarión Daza invocó un tratado defensivo que había suscrito con Perú en 1873. Al principio, Lima no quiso participar, pero luego lo hizo. Daza organizó un ejército de cuatro mil hombres que marchó en dirección a Tacna, aunque lo aconsejable era que las tropas bolivianas se dirigieran a Calama y Antofagasta.

La Retirada de Camarones
Tras la pérdida de la flota peruana, Chile se convirtió en dueño absoluto de la costa del Pacífico. Así, los chilenos pudieron trasladarse de un puerto a otro venciendo a las tropas conjuntas en Pisagua, San Francisco y Tarapacá. El grueso del Ejército boliviano abandonó la contienda en la llamada Retirada de Camarones. Luego, en mayo de 1880, Chile se impuso a los aliados.

Generación del 80 (Parte 2) por Pablo Michel Romero - www ...

RAZONYFUERZA - LA TOMA CHILENA DEL LAGO TITICACA - La ...

“Al menos 100 mil minas aún están sembradas en la frontera chilena”

General Tomás Peña y Lillo Tellería, director de la Academia Boliviana de Historia Militar
Existen minas antipersonales de fabricación checoslovaca, israelí, chilena y norteamericana. Aduaneros peruanos, caminantes bolivianos murieron, y un vehículo explotó a causa de esos artefactos.
Cecilio F. Quispe

El director de la Academia Boliviana de Historia Militar, el general de División Tomás Peña y Lillo Tellería, aceptó ayer explicar los riegos que conlleva la existencia de minas explosivas antipersonales sembradas por Chile en su frontera con el país.
Recordó que el país vecino se comprometió a retirar más de 100 mil explosivos colocados en un plazo dado, pero que aún no lo hizo, pese a convenios internacionales.
Peña y Lillo informó que él estuvo en una comisión que desactivó algunas minas explosivas y puede dar cuenta de su peligrosidad.
Sus declaraciones surgieron en momentos en que Rubén Saavedra, titular de la Dirección Estratégica Marítima, alertó que el vecino país incumple el tratado de Otawa que establece que el desminado por parte de Chile debe concluir en marzo de 2012.
Saavedra dijo también que el Gobierno chileno incumple el Tratado de 1904 y tiene una deuda pendiente con Bolivia: devolver una salida soberana al Pacífico.
En ese contexto, se ofrece la siguiente entrevista con el general Peña y Lillo. 
—¿Qué es una mina antipersonal?
—Una mina es un artefacto explosivo que puede ser antipersonal o antitanque. Cuando es  antipersonal generalmente está diseñada para hacer daño a los miembros inferiores de una persona, puede llegar a causar la muerte pero normalmente por la cantidad de explosivos está diseñada para herirlo en una forma muy grave, de tal manera que tenga un coste logístico para el Ejército contrario, y lógicamente detenga cualquier movimiento. La intención de las minas es detener los movimientos. Cuando es una mina antitanque, es mucho más poderosa y causa la muerte de los soldados que están en el vehículo e incluso puede destruir un tanque pesado.
—¿Qué tipo de minas existen en la frontera chilena próxima a Bolivia?
—En 1978, aproximadamente, había muchas posibilidades de un conflicto entre Perú y Argentina contra Chile, y lógicamente como hay muy poca frontera con ambos países, los chilenos creyeron que la guerra (se iba a desarrollar usando territorio boliviano) y que se podían aprovechar los pasos, entonces ellos decidieron minar en su territorio con minas antipersonales y antitanques la mayoría de los pasos para evitar una invasión peruana o argentina, mediante Bolivia, a su territorio.
—¿Existe un convenio o un acuerdo para el desminado con Chile?
—Hay un convenio, un compromiso de Chile para el desminado ante la ONU, y están trabajando y desminando. Es muy complejo el desminado, porque en principio cuando ponen las minas, se ponen las minas antipersonales y antitanques de acuerdo a un cierto parámetro y margen, pero se cierran con alambre de púas y se pone: Peligro Minas. Pero las lluvias mueven las minas a lo que llamamos corredores. Existen corrientes fuertes que mueven a muchos lados las minas y representan un peligro potencial, porque las minas no se desactivan con el tiempo.
Entonces, nosotros sabemos que ellos (los chilenos) han puesto minas israelitas, minas norteamericanas y checoslovacas, inclusive, hemos sacado algunas muestras para estudiarlas y muchas están unidas por cables y representa un verdadero riesgo para la población y vehículos que transitan en la frontera. Hubo algunos problemas ya, murieron aduaneros peruanos, murieron caminantes bolivianos, un vehículo explotó.
Entonces es un peligro, y Chile se ha comprometido y, si no me equivoco, el Gobierno chileno declaró que iban a tardar más de lo planificado en desactivar las minas.
—¿Cuántas minas habrá?
—Normalmente los campos minados tienen un patrón, es decir, por cada mina antitanque se ponen entre cinco a seis minas antipersonales y, normalmente, de acuerdo con la extensión, un campo minado tiene entre 11 mil a 12 mil minas. Entonces no sabemos cuántos campos exactamente tienen ellos, pero nosotros calculamos que aproximadamente tienen unas 100 mil minas en su frontera, en los pasos. Usted sabe que en la cordillera (Occidental) hay pasos para pasar vehículos y personal, y en esos pasos es donde están las minas, para evitar que pase personal militar y armas, en caso de guerra.
—¿Dónde están ubicadas?
—Existen las carreteras que están libres de minas, pero a izquierda y a derecha están ubicados los campos minados, es decir, si hay un tráfico normal de vehículos civiles, no pasa absolutamente nada. Pero si hay una gran densidad de vehículos a los costados, ya se activan las minas. Ésa era la idea original en 1978.
—¿Son observadas a simple vista?
—Mire usted, vaya a la carreta Patacamaya -Tambo Quemado, pasa la frontera y a la izquierda se ven los campos minados, ése es uno de los puntos, y existen en otros pasos que tenemos, ahí están las minas.
—¿Cuántos pasos habrá entre Bolivia y Chile?
—Me imagino que existen unos 12 pasos en la parte norte de la frontera y hacia le sur unos 154 pasos más.
—¿Dónde están la mayoría de las minas?
—La mayoría están en los pasos del norte que nosotros hemos visto, cerca de las abras que existen, ahí están. Lógicamente los chilenos  tienen el dato de la cantidad exacta y los planos, pero nosotros sabemos que todos los pasos tienen minas.
—¿Un 50% de la cantidad de minas ha sido desactivada?
—Sí, sabía que la ONU le ofreció ayuda a Chile para el desminado, pero los chilenos dijeron que no necesitaban ayuda para el desminado con sus Fuerzas Armadas. No sé la cantidad exacta del desminado, y de acuerdo al avance, ellos informan de cada una de las minas que retiran. Sé que el trabajo de desminado va a demorar, exactamente cuánto, no sé.
—¿Debe concluir este trabajo el 1 de marzo de 2012?
—Sí, pero va a tardar más, lo cual implica que tienen otros campos minados en otros pasos que no conocemos.
—¿Es difícil ubicar las minas?
—Muy difícil, porque no se puede ubicar, en realidad, el Ejército (boliviano) hizo desactivar las minas para saber qué tipo de minas tenía Chile en 1979. Yo estuve en esa comisión. El problema fue que lo hicimos de noche para que no vean los chilenos, y es muy complejo porque hay que ubicar la mina primero, hay que desenterrarla por los lados y desactivar la espoleta. No es fácil, para los chilenos debe ser lo mismo, sólo que ellos lo hacen de día (se ríe).
––¿Cuánto de distancia existe entre mina y mina?
—Normalmente la distancia de mina a mina es de tres metros y normalmente tiene un profundidad de 20 a 30 centímetros, porque la espoleta debe estar a flor de tierra y generalmente las minas miden entre 15 a 20 centímetros, las antipersonales.
Generalmente se pone una mina antitanque al medio y entre cinco a seis antipersonales alrededor, para evitar que alguien las trate de desactivar. Ésa es la técnica. Y la espoleta de la mina antitanque es una mina antipersonal, cubierta con cero, de tal manera que si una persona la pisa no explote, pero si la pisa un tanque, explota.
—¿Cómo era la mina que se desactivó, de qué origen y tipo era (en 1979)?
—Nosotros desactivamos varias minas, como minas antitanques norteamericanas, minas antipersonales israelitas, minas antipersonales fabricadas en Chile.
—¿Existe una variedad?
—A veces se conectan entre ellas, es bien complejo, no es cuestión simple. Porque el que siembra minas tiene que sembrarlas de tal manera que no venga una persona y las saque con mucha facilidad. Entonces ponen trampas explosivas, unen minas con minas, para hacer difícil el trabajo de los desminadores.
—¿Alguna sugerencia para que Chile cumpla con el desminado?
—Ninguna. Porque en realidad las minas están en su territorio. De que son un peligro, son un peligro, más para los chilenos que para los bolivianos, pero Chile se precia de ser un país que cumple los Tratados y debe cumplir con ello, y nosotros debemos esperar que cumplan y cuando eso suceda, nosotros diremos: “Un placer y hasta luego”.

http://www.cambio.bo/noticia.php?fecha=2011-08-03&idn=51334

El Museo Militar guarda los tesoros inéditos de la historia bélica boliviana

El general Tomás Peña y Lillo Tellería habla orgulloso de la vieja ametralladora Hotchkiss, modelo 1896, que el Ejército boliviano arrebató a los paraguayos en la Guerra del Chaco (1932 - 1935). Mientras camina a paso lento por el salón del Museo de la Academia Boliviana de Historia Militar, ubicado en la plaza Murillo, señala con el dedo hacia el artefacto y repite dos veces: “Es una verdadera joya”. Sus ojos brillan.
Luego muestra y describe las características de las armas que se exponen en urnas de vidrio. Entre las reliquias se exhiben piezas de la Guerra de la Independencia, como una escopeta ametralladora doble que se encuentra al lado de un fusil Henry calibre 11 milímetros utilizada en la Guerra del Pacífico. “Éste es un fusil Mauser de 1891 que se usó cuando perdimos nuestro litoral”, señala el general.
De la Guerra del Chaco hay dos tesoros celosamente cuidados en cajas de vidrio. Uno es el Diario de Guerra del ex presidente Germán Busch y el otro es el Diario de Campaña del general Mario Garrón Ordóñez. También se exhibe enmarcado el Acta de rendición del Ejército de Paraguay ante el Regimiento Lanza 5 de Caballería del Ejército boliviano.
A pocos pasos está una vitrina cerrada bajo llave. El coronel Romy Rodríguez, quien también trabaja en el museo, abre el mueble y dice: “Son objetos donados por nuestros soldados que combatieron en la Guerra del Chaco”. Entonces, saca cuidadosamente una bandera de Paraguay y señala con tono enérgico: “Ésta se la quitaron al enemigo durante una batalla”.
Al abrir esa vitrina, parece que Rodríguez ingresa a un túnel del tiempo y regresa al pasado. Una gorra, una camiseta y otras prendas que alguna vez fueron verdes están dobladas cuidadosamente, pues son donaciones de los combatientes.
De entre las prendas destaca una bolsa de campaña hecha de goma de no más de 40 centímetros, que los propios soldados fabricaban para transportar agua.
Incluso hay una máscara anti gas fabricada de forma rudimentaria con latas de, al parecer, atún. “Se creía que durante la Guerra del Chaco los paraguayos harían uso de gases lacrimógenos”, cuenta Rodríguez. En sus manos sujeta un cinturón para cargar municiones costurado en yute por los soldados indígenas.
Con las botas puestas
En la esquina del salón, al otro extremo, sobre una pequeña mesa se exhiben tazas, cucharas, platos y botas de los soldados que combatieron en Ñancahuazú (Vallegrande, Santa Cruz), contra la guerrilla de Ernesto Che Guevara. Estos objetos fueron donados por el soldado Antonio Zapata Guzmán. También se guarda como reliquia las botas del subteniente Eduardo Velada. “Con ellas murió en combate”, reitera Rodríguez y recuerda con nostalgia que hasta 1994 en el mismo recinto se guardaban los diarios del Che, hoy en las bóvedas del Banco Central de Bolivia
Al terminar, Peña se acerca a la pared y señala el mural de 18 metros que plasma un resumen de la historia de Bolivia, desde la época tiwanacota hasta los años 90 y que lleva la firma del suboficial Rosendo Huarina.
Aporte a la investigación y otros estudios
Historia La Academia Boliviana de Historia Militar fue creada un 17 de mayo de 1979, mediante el Decreto Supremo 16469, durante el Gobierno del presidente general David Padilla Arancibia.
Disertaciones Cada jueves, la Academia organiza seminarios acerca de la historia de Bolivia, en los cuales algunos de los miembros exponen sus trabajos. Este jueves 21, el tema de la semana es: la Batalla de Jutlandia (I Guerra Mundial).
Lienzos Las paredes del inmueble están adornadas con óleos que retratan a todos los presidentes de Bolivia y personajes resaltantes en la historia militar. Además, poseen una fotografía de la Junta Militar de 1930. La mayoría de los lienzos fueron pintados por Enrique Paravicini y el artista Jalla.
Reliquia Una de las pinturas más destacadas de la Academia titula La Patria, del artista García Meza, hecha en el año 1901. La misma mide casi cuatro metros de altura entre el piso y el techo.
Edificio Durante varios años este ambiente era el Círculo Militar, que se utilizaba para reuniones importantes.

http://notasdeturismoenbolivia.blogspot.com/2011/04/el-museo-militar-guarda-los-tesoros.html

29 de julio de 2011

Estreno documental: LOS PACEÑOS EN LA GUERRA DEL PACÍFICO

Primer documental (DVD)de una colección que saldrá cada domindo con temas de Historia Boliviana.
Hola queridos amigos y amantes de la historia... la revisión y difusión historiográfica hoy por hoy tienen a su alcance modernas formas de expresión, formatos audiovisuales que sirven para exponer al televidente temas dedicados al estudio de temas específicos.
SIGLO Y CUARTO, Documentos Históricos, se complace en presentar distintos documentales dedicados a la HISTORIA BOLIVIANA, abarcando desde la etapa de conquista y colonia, hasta finales del siglo XX. El presente trabajo se inició en 2004 y continúa hasta la fecha. Estos documentales en formato DVD se presentan cada domingo en todos los puestos de periódico del país
Domingo, 31 de julio ·  8:00 -  20:30
Todos los puestos de periódicos (PÁGINA SIETE) este domingo 31 de julio a Bs. 20
 Pablo Michel R.
Director SIGLO Y CUARTO
Documentos Históricos

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris