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ESPIRITUALIDAD Y COMUNICACIÓN



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UN COSMOS SIN DIOS ¿Es posible para la ciencia actual proporcionar una descripción adecuada del universo sin necesidad de recurrir a la idea de creación a partir de la nada?

¿UN COSMOS SIN DIOS?

Es fácil constatar, en algunos cosmólogos contemporáneos, cierta tendencia a buscar modelos físicos de la creación a partir de la nada que no requieran de ningún agente sobrenatural.


¿Es posible para la ciencia actual proporcionar una descripción adecuada del universo sin necesidad de recurrir a la idea de creación a partir de la nada? ¿Existen hipótesis cosmológicas que hagan innecesario el planteamiento teísta de la creación o, por el contrario, hay indicios en los modelos actuales de la necesidad de un Dios creador?  Para muchas personas estas cuestiones carecerían de interés ya que suponen que las ciencias naturales y la teología están tan alejadas entre sí que todo diálogo entre ellas sería poco menos que imposible o absurdo. Desde semejante perspectiva, no suele aceptarse que conceptos como el diseño divino, la creación, la providencia o la propia divinidad sean compatibles o tengan algo que ver con esa otra disciplina científica de la física, conocida como cosmología moderna. Según tal planteamiento, los teólogos deberían dedicarse exclusivamente a comentar el contenido de la revelación bíblica, mientras que los hombres y mujeres de ciencia tendrían que limitarse a formular teorías sobre el mundo material para contrastarlas experimentalmente.

Y así, ciencia y teología serían como líneas paralelas que, como todo el mundo sabe, por mucho que se prolonguen jamás interfieren entre sí. ¿Es este planteamiento segregador adecuado para regular las relaciones entre ciencia y teología? En mi opinión, no sólo no lo es sino que -como veremos- tampoco resulta posible desde una lógica equilibrada.  Es fácil constatar, en algunos cosmólogos contemporáneos, cierta tendencia a buscar modelos físicos de la creación a partir de la nada que no requieran de ningún agente sobrenatural. Es decir, una creación sin Creador que dependa exclusivamente de procesos físicos naturales. Un universo sin principio, a pesar de la teoría del Big Bang, que se hubiera creado a sí mismo. En este sentido, el famoso físico Stephen Hawking no se corta un pelo al proponer una solución teológica para sus hipótesis cosmológicas.

En su obra Una historia del tiempo escribe: “En tanto en cuanto el universo tuviera un principio, podríamos suponer que tuvo un creador. Pero si el universo es realmente autocontenido, si no tiene ninguna frontera o borde, no tendría ni principio ni final: simplemente sería. ¿Qué lugar queda, entonces, para un creador?”.

1 La verdad es que, si Hawking estuviera en la cierto, a Dios le quedaría poco que hacer en un universo formado por las solas leyes físicas. A excepción quizás de las propias leyes físicas. En la misma línea, otro cosmólogo de la Universidad de Stanford (California), Andréi Linde, sugiere su “teoría de la inflación eterna”, en la que la Gran Explosión no sería más que un episodio de una cadena infinita de grandes explosiones en la que el cosmos se crea y destruye a sí mismo de manera periódica e interminable.

2 Por su parte, Alexander Vilenkin, de la Universidad Tufts, también en Estados Unidos, propone que el universo pudo nacer mediante un “efecto túnel cuántico desde la nada”. Dicha “nada” sería un estado sin el espacio-tiempo clásico en el que todas las nociones básicas de espacio, tiempo, energía, entropía y demás, perderían su sentido actual.

3 Lee Smolin, otro físico teórico estadounidense dedicado al estudio de la gravedad cuántica, se imagina toda una cadena de universos que evolucionan según una especie de selección natural cosmológica. Nuestro universo sería -en su opinión- como una ciudad que se crea a sí misma pero sin un creador concreto. Sólo dependiendo de leyes eternas e impersonales.

4 Neil Turok, de la Universidad de Cambridge, desarrollando la teoría de cuerdas ofrece un modelo en el que el universo sería el resultado de una majestuosa colisión entre enormes membranas de cuatro dimensiones. Tampoco habría principio ni fin sino sólo un infinito ciclo de universos en colisión con otros universos.

5 Y, en fin, Sir Martin Rees, aboga por la teoría del multiverso en la que nuestro universo sería como un átomo seleccionado de entre un conjunto infinito de universos.

6 A la vista de todas estas hipótesis contemporáneas, ¿está realmente la ciencia a un paso de demostrar que el universo empezó a existir sin causa? ¿Podrán los cosmólogos evidenciar que Dios no existe o, por lo menos, que resulta innecesario para la creación del mundo? Yo creo que estamos ante una importante confusión de términos entre la ciencia y la teología. Tal como señala el teólogo e historiador de la ciencia de la universidad de Oxford, William E. Carroll, la investigación científica sólo puede ocuparse del estudio del cambio en los seres naturales, mientras que la creación original no es ningún cambio material y, por tanto, la ciencia no puede decir nada de esta cuestión que es eminentemente teológica.

7 A pesar de tales especulaciones cosmológicas revestidas de ropaje matemático, es absolutamente imposible para la ciencia física explicar el acto mismo de la creación, ya que todo lo que dicha disciplina puede describir es la transformación de unos estados materiales o físicos en otros diferentes también físicos, pero no la existencia absoluta del ser a partir del no ser, o de la nada absoluta. Esto es precisamente lo que significa el concepto teológico de creación a partir de la nada (creatio ex nihilo). De manera que ni la física ni la cosmología han logrado, o podrán lograr nunca, un modelo científico capaz de explicar la creación original a partir de la nada o de eliminar la necesidad del Creador. No puede haber verdadera creación a partir de la nada, sin Dios. En mi opinión, lo que sí puede aportar la actual cosmología a la teología es una mejor comprensión y defensa de la doctrina bíblica de la creatio ex nihilo aunque, desde luego, jamás pueda llegar a demostrarla. Si aceptamos un Dios que está más allá del espacio y el tiempo, no podemos ignorar todo lo que la física contemporánea dice sobre la naturaleza del espacio y el tiempo. Las ciencias naturales estudian la materia, las leyes del universo, así como las relaciones existentes entre los seres materiales del universo, con el fin de ofrecer “explicaciones”. Lo que pasa es que para la auténtica “creación a partir de la nada” no puede haber explicación alguna porque “de la nada no sale nada”, según nuestra experiencia habitual. En el mismo instante en que un científico afirma tener una teoría acerca de cómo podría el cosmos haberse originado de la nada, cae inmediatamente en una contradicción lógica inevitable. Decir que “todo” surgió sin causa de la “nada” es una creencia teológica y nunca una verdadera teoría científica. Por tanto, vuelvo a insistir, sin un Creador sobrenatural no puede haber creatio ex nihilo. El filósofo y teólogo cristiano, William Lane Craig, sostiene que la cosmología moderna ha intentando por todos los medios elaborar hipótesis que favorezcan la idea de un universo sin principio en el tiempo. No obstante, el fracaso reiterado de tales intentos refuerza más bien todo lo contrario. A saber, que el cosmos material tuvo un origen temporal. Y como todo aquello que comienza a existir tiene una causa, luego también el universo requiere una causa original.

8 En efecto, de la segunda ley física de la termodinámica se desprende que el cosmos se está quedando sin energía utilizable. De manera que, en el supuesto de que fuera eterno, ya habría perdido toda su energía. Luego esta ley apunta claramente hacia un principio temporal. Por su parte, el matemático, Alexander Friedmann, y el astrónomo, George Lemaitre, trabajado con las ecuaciones de la teoría general de la relatividad de Albert Einstein, predijeron que el universo debería estar expandiéndose en la actualidad. Esto se pudo comprobar experimentalmente en 1929, cuando el astrónomo estadounidense, Edwin Hubble, observó el desplazamiento al rojo de la luz procedente de las galaxias más alejadas. Tales evidencias confirmaron no sólo que el universo se estaba expandiendo sino que, si se retrocedía lo suficiente en el tiempo, el cosmos se habría originado a partir de un solo punto en un pasado finito. La idea de creación volvió a introducirse en la ciencia desplazando a la antigua creencia de que el universo había estado siempre ahí. Recientemente muchos cosmólogos, como Arvin Borde, Alan Guth y Alexander Vilenkin entre otros, han manifestado su opinión de que cualquier universo que se haya estado expandiendo no puede ser eterno en el pasado sino que debe tener un comienzo absoluto.

9 Tal conclusión se aplicaría incluso al multiverso, en el supuesto de que semejante concepción existiera en la realidad. Todo esto viene a corroborar que los físicos teóricos ya no pueden ocultarse detrás de la idea de un cosmos eterno en el pasado sino que deben enfrentarse al problema del un origen en el tiempo. A mi modo de ver, como el universo no se puede causar a sí mismo -por mucho que deseen demostrar lo contrario los amantes de las matemáticas imposibles-, su causa original debe estar más allá del espacio y del tiempo.

Tiene que ser una razón trascendente, ilimitada en el espacio, atemporal, inmaterial, incausada y tremendamente poderosa. Es decir, una causa notablemente parecida al Dios de que nos habla la Biblia. De manera que es bastante razonable creer que tal Dios existe y que sólo Él pudo crear el universo.  

1 Hawking, S. W., 1988, Historia del tiempo, Crítica, Barcelona, p. 187.

2 http://web.stanford.edu/~alinde/

3 Vilenkin, A., 1983,  Birth of Inflationary Universes, Phys. Rev. D 27 (12): 2848–2855. 

4 Smolin, L. & Mangabeira, R., 2014, The Singular Universe and the Reality of Time: A Proposal in Natural Philosophy, Cambridge University Press.

5 http://www.perimeterinstitute.ca/people/neil-turok

6 http://www.ast.cam.ac.uk/~mjr/

7 Carroll, W. E., 2003, La creación y las ciencias naturales: actualidad de Santo Tomás de Aquino, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile.

8 Craig, W. L., 2014, “Naturalismo y cosmología” en Dios y las cosmologías modernas, Soler Gil, F. J., Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, pp. 49-99. 9

http://now.tufts.edu/articles/beginning-was-beginning

Leer más:

 http://protestantedigital.com/magacin/39980/Un_cosmos_sin_Dios


ÚLTIMO POEMA DE ULRHAVI OMRAYH Autor Víctor Raúl Torres Alfaro

ÚLTIMO POEMA DE ULRHAVI OMRAYH

ALABADO SEA DIOS DEL UNIVERSO

BIEN  SABIA EN EL FONDO QUE ME IBA A IR Y MIS AMIGOS ESPIRITUALES 
SE ALEGRARON CON AMOR. 
YA NO VENDRÉ NI CAMINARÉ EN ESTAS GRADAS NI EN ESTE PISO NI EN ESTA CIUDAD Y EN ESTE VALLE ME IRÉ ETERNAMENTE  Y NO VIVIRÉ CON VOSOTROS MAS  EN ESTE LUGAR SANTO Y BENDITO.

MAS BIEN LOS ÁNGELES SE ALEGRARON DE MI LLEGADA AL CIELO Y HUBO GRAN FESTIVAL AL RECIBIRME LOS ÁNGELES.

LOS QUERUBINES LOS TRONOS LOS PRINCIPADOS, LAS DENOMINACIONES LAS VIRTUDES, LAS POTESTADES, LOS PRINCIPADOS LOS ARCÁNGELES Y LOS ÁNGELES. Y TODOS SE ALEGRARON Y ME LLEVARON AL SANTUARIO DIVINO Y VI AL REDENTOR DE LOS CIELOS CAMINANDO EN LOS CIELOS.

VI EL SAGRADO TEXTO DE DIOS Y ALLÍ ESTABA MI NOMBRE ESCRITO MI NOMBRE ESPIRITUAL. DIOS MISMO ESCRIBIÓ MI NOMBRE

ANTES DE VENIR A LA TIERRA BENDITA, EN EL CIELO MI MUNDO COMENZÓ A
EVOLUCIONAR MÁS Y MÁS Y MÁS. ERA INFINITA LA EVOLUCIÓN ESPIRITUAL.

CONTINUARA ESTE POEMA DE ULRHAVI

 

EXTRACTOS DE UN MENSAJE DE ULRHAVI

RECUERDA QUE NOSOTROS ESTAMOS AQUÍ PARA AYUDARTE ABAJO NUNCA NOS OLVIDAREMOS DE TU ASISTENCIA DE ABAJO Y ESTE ÁNGEL QUE BAJO A LA TIERRA Y ESTA CRIATURA ESCUCHABA MÚSICA DEL CIELO.


POEMA DEL POEMARIO DE ULRHAVI OMRAYH

EL TITULO DE ESTE POEMA ES LA EXPRESIÓN REAL

CONTINUAMOS CON LOS EXTRACTOS DE ULRHAVI

Y ESTE NIÑO CAMINABA

A CAMINAR... A CAMINAR

EN EL CAMINO DE LA ESPIRITUALIDAD Y SENTÍA ALEGRÍA, ARMONÍA Y FELICIDAD TENIA CON CONTACTO CON LA DIVINIDAD LLEVABA UNA VIDA LLENA DE ESPIRITUALIDAD.  SUS AMIGOS ERAN FELICES CON EL EN EL CIELO DE DIOS.

UNA VEZ DIJO ESTE NIÑO: EL SER ETERNO ES ÚNICO.

EN OTRA OCASIÓN DIJO: EL SUFRIMIENTO DEL MUNDO NO ES DE DIOS. HASHEM. SI NO DEL MALIGNO QUE VIENE DE LOS OTROS MUNDOS INFERIORES Y SON MALOS SISI. UNA VEZ DIJO: LAS ACCIONES BUENAS VIENEN DE DIOS.

BIEN CUANTOS AÑOS TENIA ESTA CRIATURA SIETE AÑOS. UNA VEZ DIJO ASÍ: EL HOMBRE OCCIDENTAL NO VIENE A DIOS, MAS EL HOMBRE ORIENTAL SI VIENE A DIOS.

LA NATURALEZA DEL HOMBRE ES DIVINA SIEMPRE SERA ASÍ. YO TENGO UN PADRE DIVINO QUE ES MI DIOS Y LO AMO CON PUREZA DIVINA EN ESTA BENDITA TIERRA DE ELOHIM.

HOY ESTOY DISFRUTANDO DE LA BELLEZA DE DIOS

ESPERO HAYA DE ENCONTRARME CON VOSOTROS; ES DECIR LOS RECIBIRÉ CON AMOR LIMPIO EN EL CIELO DE MI DIOS Y LOS LLEVARE A LA HABITACIÓN CELESTIAL QUE DIOS ME DIO.

Y ALLÍ CENAREMOS DE LO QUE NUESTRO DIOS HA PREPARADO PARA NOSOTROS EN ESTE CIELO DIVINO Y DE ALLÍ LES ENSEÑARE TODAS MIS ESCRITURAS QUE ESTÁN EN EL CIELO EN MI HABITACIÓN CELESTIAL Y TODAS LAS ESCRITURAS QUE ME ROBARON EN LA TIERRA.

LES ENSEÑARE QUE ME ROBARON SOLAMENTE PARA HACERME DAÑO EN ESTA TIERRA DONDE HABITARON LOS MALOS.

HOY ESTAMOS EN EL CIELO BENDITO QUE DIOS NOS DIO. AUN SEGUIRÉ ESCRIBIENDO MAS EN EL CIELO Y  EN TODOS LOS MUNDOS DIVINOS. ALLÍ ESTÁ EN EL FUTURO VENIDERO.

 BENDITO SEA DIOS EN TODOS LOS MUNDOS  DIVINOS Y VOLVERÉ OTRA VEZ A LA TIERRA  BENDITA DONDE VIVÍ Y ESTUVE ALLÍ.  Y OTRA  VEZ ME IRÉ AL CIELO BENDITO. PAZ A VOSOTROS.

SED HUMILDE SED BUENO Y HACED EL DIVINO BIEN Y ORAD A TU DIVINO DIOS Y SERVID A DIOS Y AL HERMANO ESPIRITUAL EN TODO MOMENTO DE ESTA VIDA DIVINA.

MIRE A LOS QUE ME RODEARON Y VI QUE ESTABAN LLENOS DE IRA ODIO VIOLENCIA Y DE SEDICIÓN Y TODA CLASE DE MALIGNIDAD Y COMO OTROS ME PERSEGUÍAN HACIA MI Y AUN ME HACÍAN TROPEZAR PARA QUE YO CAYERA Y CUANDO ME MIRABAN ME  MIRABAN CON ODIO CON MALDAD Y VENGANZA E IRA HACIA MI ALMA ESPIRITUAL COMO SI YO LES HUBIERA 
HECHO UN GRAN MAL EN SUS VIDAS; EN LOS 
PENSAMIENTOS DE SUS CORAZONES. TENÍAN SENTIMIENTOS DE MALDAD Y SUCIOS, ERAN MALOS EN SUS CORAZONES Y AUN EN SUS MENTES NO TENÍAN PAZ DIVINA Y VI COMO LA MANO DEL MALIGNO ESTABA EN ESTA SOCIEDAD REINANDO EN ESTA TIERRA.

¿PORQUE DIOS MIO ME ENVIASTE A ESTA CIUDAD MALIGNA? ¿PORQUE NO MORÍ EN EL VIENTRE DE MI MADRE?

 MIRA MI DIOS VEO LA MALDAD POR TODOS LADOS,  VEO TRABAJO LIMPIO Y TRABAJO SUCIO EN TODOS  LADOS Y MIS DÍAS VAN PASANDO COMO EL VIENTO. PASA DE UN DÍA A OTRO DÍA Y ASÍ SE VA TERMINANDO MI VIDA LLENA DE TRIBULACIÓN...

LA CIUDAD QUE MÁS ME HIZO DAÑO ES AREQUIPA, PERU.   HAY MALDAD Y LES CONTARE A LOS ÁNGELES Y A TODOS LOS HABITANTES QUE HAY EN EL CIELO Y ASÍ SIEMPRE FUE. RECORRÍ MUCHOS PUEBLOS DEL MUNDO NUNCA VI TANTA MALDAD EN OTROS PUEBLOS COMO AQUÍ.  MALOS SON Y AUN ELLOS MISMOS NO QUIEREN CAMBIAR, SÍ VIVIR COMO QUIEREN Y HACER DONDE QUIERAN Y A QUIEN QUIERAN. ESO ES MALO, NO RESPETAR ES MALO. 

Y UN ESPÍRITU ME DIJO: NO TE PREOCUPÉIS YO ESTARÉ CONTIGO SIEMPRE. 
CONTIGO. Y AQUEL QUE TE HIZO DAÑO NO IRA AL REINO DE LOS CIELOS Y YO CASTIGARE A TODO AQUEL QUE TE HAGA DAÑO. NO LLORÉIS, YO CASTIGARE A ESTE VIL IMPÍO QUE TE HIZO DAÑO HACIA TI.

Y VENDRÁN DÍAS MALOS Y YO RECOGERÉ A LOS JUSTOS Y ME LOS LLEVARE A MI REINO Y LOS QUE HABITAN AQUÍ. RECIBIRÁN SU CASTIGO Y LOS MALIGNOS VIVIRAN EN EL SEOL. INFIERNO.... INFIERNO... INFIERNO. 

YO SOY EL DIOS DE LOS CIELOS QUE HE MIRADO  ESTE PUEBLO COMO PRACTICAN LA MALDAD.  Y UN ESPÍRITU DIJO: YA NO LLORÉIS MAS PORQUE NUESTRO DIVINO DIOS ESTÁ CONTIGO SIEMPRE.

INVOCAD EL NOMBRE DIVINO DE DIOS SIEMPRE,  PORQUE DIOS SIEMPRE ESTÁCONTIGO EN TODO LUGAR BENDITO.  SHALOM SHALOM SHALOM.

ASÍ TERMINO EL POEMA DE ULRHAVI OMRAYH 

PAZ A VOSOTROS SED HUMILDE BENDITO SEA DIOS,  BENDITO SEA EL ETERNO DIVINO BENDITO SEA HASHEM.

 

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juanzegarramacedo2019@gmail.com




CONOCE A 17 SANTOS QUE SE ENFRENTARON CON EL DIABLO, Y SOBREVIVIERON PARA CONTARLO Sus historias sirven de inspiración y consuelo para todos los cristianos de hoy

ESPIRITUALIDAD

CONOCE A 17 SANTOS QUE SE ENFRENTARON CON EL DIABLO, Y SOBREVIVIERON PARA CONTARLO

Sus historias sirven de inspiración y consuelo para todos los cristianos de hoy

 

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La existencia del diablo y de otros espíritus malignos es atestiguada tanto por el Catecismo de la Iglesia como por las Sagradas Escrituras, y podemos encontrar referencias a estas entidades en muchos escritos de los Padres de la Iglesia. La existencia de estos seres está también confirmada por el testimonio de muchos santos, y este es el tema central del nuevo libro de Paul Thigpen, Saints Who Battled Satan (Santos que lucharon contra Satanás, en traducción libre). Thigpen, renombrado escritor y periodista, es doctor en estudios religiosos por la Universidad de Emory.  Enseñó teología en diversas universidades norteamericanas y es autor de más de 40 libros y cientos de artículos, sus trabajos fueron traducidos a más de 12 idiomas y publicados en todo el mundo.

En Saints Who Battle Satan, el profesor Thigpen narra las historias de 17 santos, hombres y mujeres de Dios que, en diversos contextos históricos y geográficos, dieron testimonio de susluchas personales contra las fuerzas demoníacas. Sus historias sirven de inspiración y consuelo para todos los cristianos de hoy. Thigpen actualmente es editor de TAN Books, tradicional editorial católica fundada en 1967 y con sede en Carolina del Norte, Estados Unidos. Primero fue ordenado pastor protestante, se conviritió al catolicismo en 1993. En esta entrevista concedida a Aleteia, el Dr. Thigpen habla de su nuevo libro, que considera una continuación de su best-seller Manual for Spiritual Warfare (Un Manual para la Guerra Espiritual).

– Son muchas las historias de batallas libradas por los santos contra el diablo. ¿Cuál es el criterio que utilizó para escoger sólo 17?

De hecho, no fue una tarea fácil. Varios factores fueron tomados en consideración. Primero, con el fin de enfatizar el carácter universal de la lucha espiritual, quise incluir a santos de diversas culturas y diversos contextos históricos. Los santos que escogí provienen de 12 países diferentes de Asia, África, Europa, América del Norte y América del Sur. Hay representantes de cada siglo desde los principios del cristianismo, excepto del siglo XXI, que acaba de comenzar. Una segunda preocupación fue la de incluir historias y pasajes que pudieran ilustrar los principios ya discutidos en mi libro anterior, Manual for Spiritual WarfareDeseaba presentar a mis lectores las historias de hombres y mujeres de “carne y hueso”, testimonios directos de las manifestaciones ordinarias y extraordinarias del diablo.

Busqué también mostrar cómo los santos usan las “armas espirituales” que tenemos a mano, tales como la oración, el estudio de las Escrituras y los sacramentos; quise enfatizar cómo el cultivo de las virtudes cristianas les sirvieron de armadura espiritual en medio de los más violentos enfrentamientos; y cómo, en los momentos difíciles, estos santossolicitaron la ayuda de su comandante, Jesucristo, así como la de sus compañeros de campaña: lossantos que libraron semejantes batallas antes que ellos, los ángeles y, en especial, la Virgen.  Finalmente, un factor decisivo fue, sin duda, la disponibilidad de información biográfica pertinente. Para cada santo seleccionado, era necesario tener a la mano material suficiente para redactar un capítulo completo.  Incluso así, en mi investigación terminé por acumular una extensa colección de citas e historias incompletas –muy buenas para rechazarlas– que servirían de materia prima para una sección adicional del libro.

– ¿Cuáles son los medios más comunes empleados por Satanás para acercarse a nosotros o tentarnos?

En general, somos capaces de discernir esos pensamientos que nos vienen a la mente por sugerencia o inspiración de una fuente exterior, de aquellos que nos ocurren por cuenta de una sugerencia de nuestros propios sentidos y facultades intelectuales. Los demonios, al estar desprovistos de cuerpo físico, pueden transmitir ideas y pensamientos directamente a nuestras mentes. Esta es una estrategia furtiva, ya que si no somos capaces de discernir esas influencias, podemos tomar equivocadamente pensamientos insinuados por ellos como genuinamente nuestros. Satanás típicamente busca influenciarnos por medio de ilusiones, acusaciones, dudas (en especial respecto al amor de Dios hacia nosotros); o provocaciones, con el afán de despertar en nosotros la vanidad, la rabia, la lujuria, la desesperación; o aún incitándonos a desear aquello que nos está prohibido, o incluso a buscar a través de medios ilícitos algo que podría ser benéfico.

– ¿Podría citar a algún santo que haya lidiado con Satanás de forma poco usual respecto a los demás?

Me acuerdo del episodio en que el diablo intentó tentar a san Benito por medio de la lujuria. El espíritu maligno trajo a su memoria la imagen de una mujer muy atractiva que él conoció cuando era joven. El recuerdo de esa mujer inflamó su corazón, a tal punto que casi lo hizo sucumbir y entregarse. En ese momento, sin embargo, vio frente a sí un nido lleno de ortigas y espinas afiladas. Inmediatamente se quitó el hábito y se lanzó al arbusto, arrastrándose entre las espinas hasta que el cuerpo estuviera cubierto de heridas; y así la tentación lo abandonó.

– ¿Hay santos especialmente adecuados para apoyarnos en determinados tipos de tentaciones? ¿Podría mencionar a alguno de ellos?

La tradición católica nos anima a pedir ayuda de los santos que han librado batallas semejantes a las nuestras. Así, al ser tentado por la lujuria, recomendaría buscar ayuda de san Benito; en los momentos de cólera, pediría ayuda a san Jerónimo; para resistir al pecado de la soberbia, a san Ignacio de Loyola; para no desanimarnos en nuestro caminar, la intercesión de santa Teresa de Ávila; y en los momentos de desesperación, a san Padre Pío, por ejemplo.

– Si pudiera imaginar algo como un “kit de supervivencia espiritual”, ¿cuáles serían los artículos más importantes que debería tener?

Bien, pienso que era precisamente lo que tenía en mente cuando escribí Manual for Spiritual WarfareEl libro ofrece una visión general de la enseñanza de la Iglesia sobre cómo proceder en la batalla espiritual. Analiza también algunos de los “recursos de batalla” cultivados por la tradición católica: doctrina pertinente, diversos textos, citas y episodios de las vidas de los santos, además de oraciones y cantos.

– ¿Cuáles son las virtudes más importantes para mantener el mal alejado y cómo utilizarlas como protección?

Desde tiempos remotos, un sinnúmero de consejeros espirituales cristianos han recomendado la humildad como virtud fundamental; sólo en ella las demás virtudes florecen. Por esa razón, la destaco como la más importante de todas la virtudes. Para dar un ejemplo práctico de cómo la humildad puede protegernos de las embestidas del diablo, toma en cuenta una historia contada por los antiguos padres del desierto, respecto de un monje conocido por su profunda humildad. Él oraba en recogimiento cuando recibió la visita del propio diablo, disfrazado de ángel de la luz. El diablo le dijo: “Soy el ángel Gabriel, y fui enviado a ti”, con el propósito de tentarlo con la soberbia.  Pero el humilde monje no se dejó engañar, respondiéndole: “Usted debe estar equivocado. Sin duda fue enviado a otra persona; no soy digno de recibir la visita de un ángel”. El diablo entonces se retiró, decepcionado y derrotado por la humildad del monje.

– ¿Por qué algunas personas parecen estar más asediadas por el diablo que otras?

Un patrón que se repite en las biografías de muchos santos es el siguiente:cuando el diablo percibe que una persona causará daños importantes a su imperio infernal, lo ataca furiosamente. Fue así con san Antonio Abad, al demostrar su firme decisión de vivir como santo ermitaño en el desierto, también con santa Catalina, cuando decidió consagrarse a Cristo cuando era niña; fue lo que ocurrió al santo Padre Pío en el momento en que entró en la orden de los capuchinos. Fue en estos momentos que el enemigo de sus almas realizó sus más violentos ataques, en un intento por impedírselos. Él sabía que si acaso tuviera éxito en someter a esos hombres y mujeres, las grandes obras que les serían confiadas por Dios serían saboteadas.  Pienso que ser consciente de esta verdad debe servirnos para consolarnos en los momentos difíciles. Si enfrentamos la violenta oposición por parte de las huestes diabólicas, tal vez eso significa que Dios tiene grandes planes que realizar por medio de nosotros. Debemos siempre tener en mente la advertencia de san José María Vianney: “El mayor de todos los males están en no experimentar la tentación, pues así tenemos motivos para creer que el diablo ya nos trata como su propiedad”.

– ¿Cómo podemos identificar las influencias verdaderamente procedentes de Satanás? ¿Cómo evitar volvernos paranoicos, excesivamente preocupados con el mal?

Las Escrituras nos hablan de nuestra lucha contra el “mundo”, la “carne” y contra el diablo (ver Santiago 4,1-7). Es verdad que no siempre nuestros embates espirituales son directamente provocados por el diablo. Incluso así, es neceario tener en mente que, en estos momentos, él se aprovecha para intentar hacerse más presente y ejercer con mayor intensidad su influencia en nuestras vidas. Debemos seguir siempre sus movimientos con gran atención. Creo que si somos capaces de cultivar el hábito de reconocer el origen de nuestros pensamientos, gran parte de nuestra lucha ya estará vencida. Este tipo de discernimiento es cultivado por medio de las disciplinas espirituales tradicionalmente recomendadas por la Iglesia: oración frecuente, participación en la misa, adoración eucarística, recibir regularmente los sacramentos – en especial el de la Reconciliación y la Eucaristía, así como el estudio de las Escrituras (incluso memorizarlas) y el consejo de tutores autorizados. El rechazo en ceder a cualquier paranoia frente al enemigo es otro patrón constante en las biografías espirituales de los santos; eran capaces de conservar su valentía y confianza inquebrantables porque tenían la convicción –como nos dice san Juan– de que cuanto mayor es Dios habitando en nuestro interior, mayor será el maligno presente en el mundo (ver 1 Jn 4,4). Aunque tomaran al diablo muy en serio, también demostraban una especie de “desprecio sagrado” por él; sabían que, en última instancia, se trataba de un enemigo derrotado. Es curioso ver que, incluso cuando la lucha se mostraba tan violenta al punto de castigar sus cuerpos, algunos santos les atribuían apodos graciosos a los espíritus malignos que los atormentaban. Santa Catalina llamaba al suyo “ladroncillo” (porque intentaba robar almas); san Pío se refería al demonio que lo atacaba “ogro”; santa Gemma Galgani lo llamaba “chiappino” (asaltante); y san Juan Vianney apellidaba a su verdugo “grappin” (“garra” o “tenaza”, en francés). “Ah, ¿grappin y yo?” dijo en broma una vez, “¡ya somos casi amigos!”.

– En su opinión, ¿cuál sería la mejor manera de convencer a un incrédulo que Satanás de hecho existe y actúa?

Al hablar con personas incrédulas, les pido en primer lugar que consideren laevidencia acumulada a ese respecto. A lo largo de la historia, pueblos de culturas muy diferentes y de las más diversas regiones del globo han afirmado la existencia de espíritus malignos, incluso cuando no están de acuerdo sobre otras realidades espirituales.  Incluso en nuestros días, oímos personas cultas e inteligentes dar testimonio de encuentros personales con fuerzas demoníacas. Ahora, esta parece ser una idea tan universalmente aceptable que debe tener algún fundamento. Claro, es necesario reconocer quemuchas enfermedades y trastornos mentales fueron y aún son equivocadamente atribuidos a la influencia de demonios. Pero la gran cantidad de creencias y supersticiones populares en relación con espíritus malignos no constituye un argumento consistente contra su existencia. Los escépticos podrían exigir evidencias más “científicas”. Pero, ¿qué tipo de evidencia relevante al respecto podría ser obtenida a través del método científico?  Las ciencias naturales investigan la realidad por medio de conceptos como el espacio, el tiempo, la energía, el movimiento; las ciencias humanas analizan el comportamiento humano.

– Los demonios no tienen cuerpo físico, ni tampoco son humanos. ¿Cómo podríamos someterlos a los escrutinios de nuestra ciencia?

No podemos colocarlos en tubos de ensayo, ni someterlos a los métodos de psicoanálisis. Lo máximo que los científicos pueden hacer es observar las influencias de los demonios en el mundo físico o en el comportamiento de las personas; pero la mentalidad “científica” los llevará a buscar, siempre, explicaciones alternativas para tales fenómenos, incluso cuando éstas se muestren claramente inadecuadas. Al hablar con católicos, basaría mi argumentación en los numerosos pasajes de la Biblia que dan testimonio de la existencia del diablo y de sus aliados malignos. Los Evangelios dan testimonio, en particular, de que el propio Jesucristo habló con Satanás; la discusión entre Nuestro Señor y el diablo en el desierto no se considera solamente un diálogo interior sobre las tentaciones. Cristo se refirió a los demonios en diversas ocasiones, y la actividad de expulsar a los malos espíritus de personas endemoniadas constituyó un aspecto destacado e indispensable de su misión. Algunos estudiosos han sugerido que en estos episodios, Cristo estaría, de hecho, simplemente curando enfermedades físicas o mentales, erróneamente considerados demonios de las personas de aquel tiempo. En respuesta a tales argumentos, necesitamos sólo recordar que, conforme atestigua el Evangelio, al menos en una ocasión –obedeciendo órdenes de Cristo– los demonios abandonaron a su huésped humano para invadir los cuerpos de animales. Ahora, no se puede transferir un trastorno médico de un hombre a una piara de cerdos. La realidad de los poderes demoníacos han sido un elemento constante de la doctrina de la Iglesia católica desde su institución por Cristo, por medio de sus apóstoles. Estos, como sus sucesores, hablaron y escribieron sobre Satanás en varias ocasiones. A lo largo de los siglos, todos los grandes maestros de la Iglesia han corroborado su existencia. La existencia de Satanás ha sido también reiterada en diversas declaraciones de los papas y concilios de la Iglesia; encontramos referencias a él también en la liturgia.  Y, conforme nos muestra este libro, a lo largo de los siglos un sinnúmero de santos – personas cuya integridad moral y salud mental no puede ser cuestionada– dieron testimonio de sus propias luchas personales contra agresores demoníacos.  La obstinación en seguir rechazando la veracidad de estos hechos me parece más la expresión de una creencia ciega e irracional.

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